¿Landing page, página corporativa o tienda en línea? ¿Cuál necesita mi negocio?

Si ya decidiste que tu negocio necesita una página web, probablemente te vas a encontrar con otro problema:

¿Qué tipo de página necesito?

Porque cuando empiezas a investigar, aparecen términos como landing page, página corporativa, catálogo, tienda en línea, sitio informativo…

Y puede parecer que necesitas saber de tecnología para tomar una decisión.

Pero realmente no es tan complicado.

La pregunta no es:

“¿Cuál es la página web más completa?”

La pregunta es:

“¿Qué necesita mi negocio que haga mi página web?”

A partir de ahí, la respuesta empieza a ser mucho más sencilla.


1. Landing page: cuando necesitas ir directo al punto

Una landing page es una página enfocada en un objetivo específico.

Por ejemplo:

Quieres promocionar un servicio.

Tienes un curso.

Lanzaste un producto.

Quieres conseguir clientes para una campaña.

O simplemente quieres que las personas soliciten una cotización.

En lugar de crear un sitio con diez secciones diferentes, puedes concentrar toda la información importante en una sola página.

Imagina que tienes un negocio de instalación de paneles solares.

Tu landing podría explicar:

  • Qué haces.
  • Qué problema solucionas.
  • Cómo funciona tu servicio.
  • Algunos beneficios.
  • Testimonios.
  • Preguntas frecuentes.
  • Un botón para solicitar una cotización.

Todo está pensado para llevar al visitante hacia una acción.

Solicitar información.

Agendar una llamada.

Pedir una cotización.

La landing page no busca contar absolutamente todo sobre tu empresa.

Busca conseguir una acción concreta.


2. Página corporativa: cuando necesitas presentar tu negocio

Ahora imaginemos otro escenario.

Tienes una empresa que ofrece diferentes servicios y quieres que las personas puedan conocerla mejor.

Aquí puede tener más sentido una página corporativa.

Este tipo de sitio normalmente cuenta con diferentes secciones, por ejemplo:

Inicio

Nosotros

Servicios

Proyectos

Blog

Preguntas frecuentes

Contacto

La ventaja es que puedes desarrollar diferentes aspectos de tu negocio sin intentar meter todo en una sola página.

Por ejemplo, si tienes una empresa de construcción, podrías tener una página específica para cada servicio y otra sección para mostrar proyectos realizados.

Esto también ayuda a que tus clientes encuentren información más específica.

Y sí, también puede ayudarte a aparecer en Google para diferentes búsquedas relacionadas con lo que haces.


3. Tienda en línea: cuando quieres vender directamente por Internet

Aquí la cosa cambia.

Una tienda en línea no solamente necesita mostrar tus productos.

Tiene que permitir que una persona pueda recorrer el catálogo, elegir lo que quiere, agregarlo al carrito y realizar una compra.

Dependiendo del negocio, también puede necesitar:

  • Métodos de pago.
  • Envíos.
  • Control de inventario.
  • Cuentas de clientes.
  • Cupones.
  • Facturación.
  • Correos automáticos.
  • Gestión de pedidos.

Por eso una tienda en línea normalmente requiere más trabajo que una página informativa.

Y esto es importante porque algunas personas piensan:

“Solo quiero una página para vender mis productos.”

Pero detrás de ese “solo” puede existir todo un sistema.


4. ¿Y si tengo un restaurante?

Aquí aparece algo interesante.

Un restaurante podría necesitar algo mucho más sencillo.

Quizá lo importante sea mostrar:

  • Menú.
  • Ubicación.
  • Horarios.
  • Fotografías.
  • Reservaciones.
  • WhatsApp.
  • Redes sociales.

No necesariamente necesita una tienda en línea completa.

Aunque también podría necesitarla si quiere vender productos, recibir pedidos directamente o comercializar experiencias.

Por eso no podemos decir que todos los restaurantes necesitan exactamente la misma página.

Lo mismo ocurre con cualquier otro negocio.


5. No necesitas empezar con la página más grande

Este es un error que me gustaría evitar desde el principio.

Pensar que si vas a hacer una página web, tiene que ser enorme.

No necesariamente.

De hecho, muchas veces es mejor comenzar con algo sencillo que realmente funcione y después hacerlo crecer.

Puedes empezar con una landing page.

Después agregar una sección de servicios.

Más adelante un blog.

Después un sistema de reservaciones.

Y quizá algún día una tienda en línea.

Tu página puede crecer conforme crece tu negocio.

No tienes que construir el edificio completo el primer día si todavía estás empezando con el negocio.


6. Entonces, ¿cómo sé cuál necesito?

Hazte estas preguntas:

¿Qué quiero conseguir con mi página?

Si quieres conseguir contactos o cotizaciones, probablemente una landing page pueda ser suficiente.

Si quieres presentar tu empresa y explicar diferentes servicios, una página corporativa puede tener más sentido.

Si quieres vender productos directamente por Internet, probablemente necesites una tienda en línea.

¿Cuánta información necesita mi cliente?

Si prácticamente todo puede explicarse en una sola página, no necesitas complicarlo.

Pero si tienes diferentes servicios, productos, proyectos o áreas de negocio, probablemente necesites una estructura más amplia.

¿Necesito que el cliente haga algo dentro de la página?

No es lo mismo que alguien simplemente lea información a que tenga que:

  • Comprar.
  • Reservar.
  • Registrarse.
  • Solicitar una cotización.
  • Descargar algo.
  • Comparar productos.

Mientras más acciones tenga que realizar el usuario, más funciones necesitará el sitio.

¿Qué tan grande es mi negocio actualmente?

Y aquí hay algo que muchas veces olvidamos.

La página debe adaptarse a tu negocio actual, pero también debemos pensar hacia dónde quieres llevarlo.

No tiene sentido pagar por un sistema enorme que no vas a utilizar.

Pero tampoco conviene construir algo tan limitado que tendrás que reemplazarlo en unos meses.


Una página web no debería tener funciones solo porque puede tenerlas

Este punto es importante.

Hoy es posible agregar prácticamente de todo a una página.

Animaciones.

Chatbots.

Reservaciones.

Carritos.

Pop-ups.

Integraciones.

Formularios.

Mapas.

Videos.

Inteligencia artificial.

Y muchas cosas más.

Pero poder agregar algo no significa que debamos hacerlo.

Cada función debería tener una razón.

Si una función no ayuda al usuario o al negocio, probablemente sobra.

Porque una página web no debería impresionar por la cantidad de cosas que tiene.

Debería funcionar bien para lo que necesita hacer.


Entonces, ¿cuál necesitas?

No existe una respuesta universal.

Una cafetería pequeña, un despacho de abogados, un hotel, una tienda de ropa y una empresa de software no deberían tener exactamente la misma página web.

Cada negocio tiene objetivos diferentes.

Y justamente por eso, antes de hablar de colores, animaciones, fotografías o tecnología, hay una pregunta que deberíamos responder:

¿Qué queremos que haga nuestra página por nuestro negocio?

Una vez que tenemos esa respuesta, podemos decidir qué tipo de sitio necesitamos.

Y entonces el diseño deja de ser solamente una cuestión de estética.

Se convierte en una herramienta para alcanzar un objetivo.


Y ahora viene otra pregunta importante…

Ya sabemos que no todas las páginas web son iguales.

Pero todavía falta algo:

¿Cómo hacemos para que las personas encuentren nuestra página cuando buscan lo que ofrecemos?

Porque puedes tener una página increíble.

Pero si nadie llega a ella…

tenemos un problema.

Y ahí es donde entra el SEO.

En nuestro siguiente artículo vamos a hablar de eso.

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